La madrugada del lunes, el kilómetro 11 de la avenida Independencia fue escenario de una tragedia que nos estremece como sociedad. Jonathan Alberto Aragonel Valdez , conocido por muchos como Pimpo , fue asesinado a sangre fría cuando intentaba mediar en una discusión. Un joven de 34 años, querido en su sector, alegre, y trabajador, fue silenciado por una bala que no solo le quitó la vida a él, sino que dejó huérfana a una niña, devastada a una madre, y enlutado a todo un barrio. Según relatan testigos, el agresor, identificado como Francis José Báez Luciano , alias Bebé , desenfundó un arma y disparó sin piedad, mientras varios agentes de la Policía Nacional observaban sin intervenir . A la fecha, el agresor continúa prófugo, y la familia clama justicia. Pimpo no murió en soledad. Murió frente a quienes debieron protegerle. Y mientras su madre se desmorona día a día, el asesino sigue libre, protegido por el silencio y la indiferencia de algunos. No podemos normalizar esto. No puede s...
Cada octubre vivimos un aluvión de lazos rosados, campañas, hashtags, entrevistas. Es el llamado "mes de la lucha contra el cáncer". Para mí, que he recorrido ese camino no solo desde la teoría, sino desde el cuerpo, no es solo un mes: es una conversación inacabada entre lo físico, lo emocional y lo que la historia personal y familiar ha ido acumulando. Cuando escuché mi diagnóstico, lo primero que hice fue entender lo médico: los tratamientos, las etapas, las probabilidades. Pero muy pronto comenzaron a surgir preguntas más profundas: ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? No eran preguntas desde el victimismo, sino desde la necesidad de sentido. Fue entonces cuando el conocimiento profesional que tengo como psicóloga comenzó a vincularse con lo que vivía como paciente. Particularmente desde enfoques como el biopsicosocial, la psiconeuroinmunología o el análisis transgeneracional, sabemos que el cuerpo no solo sufre traumas físicos: también habla de lo que no se ha dicho, de lo que s...
A propósito del anuncio del Ministerio de Educación sobre la ampliación de cobertura para niños y niñas de 3 y 4 años en el sistema educativo público a partir del ciclo escolar 2025–2026, se ha despertado un debate necesario sobre lo que implica verdaderamente abrir las puertas del aula a la primera infancia. El acceso temprano a una educación de calidad está vinculado a mejoras en el desarrollo cognitivo, emocional y social. Pero el acceso, por sí solo, no garantiza los resultados esperados. Desde la psicología del desarrollo, los primeros años de vida son una etapa particularmente sensible. Es en esta fase donde se forman las bases de la autorregulación emocional, la seguridad afectiva, la identidad personal y la disposición al aprendizaje. Exponer a un niño o niña de tres años a un entorno escolar sin condiciones adecuadas —infraestructura, clima emocional, formación docente, materiales y proporciones adecuadas— puede generar más tensiones que beneficios. La promesa de cobertura,...
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