Una bala que rompió la alegría: justicia para Pimpo
Según relatan testigos, el agresor, identificado como Francis José Báez Luciano, alias Bebé, desenfundó un arma y disparó sin piedad, mientras varios agentes de la Policía Nacional observaban sin intervenir. A la fecha, el agresor continúa prófugo, y la familia clama justicia.
Pimpo no murió en soledad. Murió frente a quienes debieron protegerle. Y mientras su madre se desmorona día a día, el asesino sigue libre, protegido por el silencio y la indiferencia de algunos. No podemos normalizar esto. No puede ser una muerte más que se archiva en un expediente polvoriento.
Un barrio que ya no baila
Quienes conocen a la familia Aragonel saben que sus reuniones eran sinónimo de alegría. Cumpleaños, diciembre, cualquier ocasión era buena para verlos juntos, bailando salsa, riendo, compartiendo. Pimpo era el alma de esas fiestas. Hoy, ese hogar está en pausa. Los abrazos ya no suenan igual. La música se detuvo.
No solo le quitaron la vida a un hombre. Le arrebataron la luz a una comunidad entera. Y aunque no existe justicia que repare ese vacío, sí existe el deber de exigirla.
La violencia armada no es un dato más
En República Dominicana, las cifras preocupan. Según el boletín Panorama Estadístico No. 119 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), las muertes violentas en el país aumentaron en 2022 a 1,842 casos, de las cuales más de 900 fueron por armas de fuego. Hombres jóvenes, entre 20 y 39 años, representan el grupo más afectado.
Pimpo forma parte ahora de esas estadísticas, pero su historia no puede diluirse entre números. Su rostro, su voz, su gesto solidario, merecen memoria. Y sobre todo, merecen acción.
¿Dónde está el agresor?
La comunidad sabe quién es. Se le conoce. pero su familia le protege
. Y es ahí donde la complicidad social puede marcar la diferencia entre la justicia y la impunidad.
Pedimos a las autoridades actuar con contundencia.
Pedimos a la Junta de Vecinos que no permita el regreso de quienes tanto dolor han causado.
Pedimos a quien tenga información que colabore.
Pedimos a Francis José Báez Luciano que se entregue.
Pedimos humanidad.
Que este dolor no se repita
No podemos esperar a que la tragedia toque nuestra puerta para despertar. Pimpo podría haber sido tu hermano, tu hijo, tu amigo, tu vecino. No podemos mirar hacia otro lado.
Hoy, más que nunca, necesitamos una ciudadanía que no calle. Que se indigne. Que actúe. Que abrace a la madre que llora. Que mire a la niña huérfana y decida que ya basta.
Si has visto a Francis José Báez Luciano, alias Bebé, o tienes información que conduzca a su paradero, comunícate con las autoridades. Tu voz puede salvar otras vidas. Tu voz puede detener una cadena de desgracias.
Porque cuando el miedo calla, la violencia se queda.
Y cuando la justicia se silencia, la muerte se repite.
Yo creo que sus familias debe de entregarlo pues hay que ponerse en el lugar de los demás no aga a otros lo que no quiere que te agan a ti pues con entregarlo no le quitaran el dolor a esa familia ni a la comunidad pero si evitarían que pasen más desgracia
ResponderEliminar